Los orígenes del cómic

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No es sencillo hablar de los orígenes del cómic, ya que el origen del que hoy en día se conoce como el noveno arte, es un tanto incierto y depende de la definición que se tome como referencia.

Oficialmente, se relaciona el origen del cómic con la invención de la imprenta en 1446 y de la litografía en 1789. En el Siglo XVIII, unos humoristas gráficos ingleses fueron quienes comenzaron a realizar caricaturas satíricas de sus gobernantes para las cuales utilizaban los globos de diálogo, aunque no fue hasta más adelante cuando se generalizó el uso de estos. La revista inglesa Punch de 1841 fue la primera en dirigirse a un público infantil, modelo que se iría imitando alrededor del mundo.

Historiadores del género, consideran como el primer cómic de la historia, el creado en 1895 por Richard F. Outcault ‘The Yellow Kid’ publicado en el diario ‘The World’ de Nueva York, en él aparece un niño vestido de amarillo que lleva escrito en su camiseta los textos que quiere decir.  Sin embargo, otras fuentes consideran que los primeros cómics aparecieron en Alemania a finales del Siglo XIX con la obra ‘Max und Moritz’ (1865), de Wilhelm Busch.

En 1889 se publica la primera historieta de Francia ‘La famille Fenouillard’.  En 1890, en Inglaterra sale a la luz la primera revista cómica ‘Comic Cuts’. En 1897 se publica la primera historieta en formato de tira cómica, ‘The Katzenjammer Kids’ creada por Rudolph Dirks para el suplemento del ‘New York Journal’. En 1907 se publica por primera vez la tira cómica ‘Mutt and Jeff’ y su publicación se alargaría hasta el año 1982, siendo la primera que logró un éxito continuado. Alrededor de 1920 encontraremos la primera revista formada de tiras cómicas ‘The funnies’. Tras la Primera Guerra Mundial, proliferaron las publicaciones en formato revista o comic books dirigidos a un público infantil y adolescente. Será a finales del Siglo XX cuando el cómic alcance la edad de oro gracias a la publicación de tiras diarias en prensa, historias de superhéroes...

En España no se sabe con certeza cuándo aparecen los primeros cómics.  se considera que la revista Caricatura de 1892 fue la primera que introdujo la sátira, pero también se cree que la primera historieta publicada, fue la de ‘Historia de las desgracias de un hombre afortunado’ escrita por Víctor Patricio de Landaluce, publicada en Cuba que por este tiempo era colonia española en 1857 para la revisa ‘La Charanga’. En el Siglo XX verán la luz revistas infantiles como ‘Monos’ (1904) o ‘Patufet’ (1904) y suplementos como ‘Gente Menuda’ (1906).

El origen del cómic en Euskal Herria, se podría decir que lo encontramos en los dibujos realizados por Bitoriano Iraola en 1894 para ‘El Thun Thun semanario koshkero’. En 1918 y posiblemente bajo la influencia de los dibujos que ya hemos citado anteriormente creados por Wilhelm Busch, ‘Max und Moritz’.

Sin embargo, volviendo a los orígenes iniciales del cómic y como hemos mencionado pese a que muchas fuentes sitúan el origen de éste con la invención de la imprenta, otros creen que su origen podría estar más allá y es que si nos ceñimos a la descripción del comic como una secuencia de imágenes que se desarrollan mediante viñetas y que contienen ilustraciones y en muchas ocasiones textos, entonces podríamos situar su origen mucho antes.


En este caso, podríamos decir que los orígenes del cómic los encontramos en las oscuras cavernas donde habitaban los primeros hombres y se dedicaban a pintar en las paredes, escenas de su día a día. Más adelante en Mesopotamia, unos de los primeros en el desarrollo de la escritura. La escritura cuneiforme comenzó siendo de manera pictográfica, se desarrollaban en tablillas de arcilla y representaban conceptos simples que fueron evolucionando con el tiempo llegando incluso a separar los dibujos con franjas creando tiras.

En Antiguo Egipto y su escritura jeroglífica, contemporánea a la escritura cuneiforme que vimos en Mesopotamia, podemos encontrar un antecesor del cómic más claro de lo visto hasta el momento. Basándose en los elementos que tenían a su alrededor, la escritura jeroglífica, se basaba en símbolos en su mayoría figurativos y que eran sencillos de reconocer, objetos de la vida cotidiana, animales, partes del cuerpo… La necesidad de contar la historia de la nobleza de Egipto, les llevó a crear obras artísticas, en templos o en tumbas, donde combinaban dibujos y jeroglíficos que muchas veces se ornamentaban y se estructuran a través de cenefas o franjas de colores entre ellas. Ejemplo de ello son por ejemplo las pinturas de la Tumba de Nakht o la tumba de Nefertiti.

En Grecia y Roma también encontraremos ejemplos que nos recuerden a los cómics. En Grecia tendremos las vasijas griegas como ejemplo el Ánfora de Dipilón o las obras de su sucesor el Pintor de Hirschfeld que está cubierta por elementos de decoración abstractos y motivos tradicionales de la época repetidos y que se constituye en franjas horizontales. En Roma, un ejemplo de semejanza al cómic lo encontramos en algunos sarcófagos de la época como por ejemplo el sarcófago del Siglo IV de Junio Baso, donde vemos escenas diferentes divididas con columnas como si fueran viñetas o en una versión mayor encontramos el monumento Ara Pacis Augustae, dedicado a la Diosa romana Pax que se terminó de construir en el año 9 a.C.

Durante la Edad Media, el objetivo era didáctico, ejemplo de ello son los mosaicos bizantinos o las pinturas románicas entre otros. Pintaban las paredes de la iglesia tanto interior como exterior, a través frescos donde narraban escenas bíblicas para los fieles que no sabían leer. Por ello las paredes de las iglesias se convertían en un gran cómic donde las imágenes eran fáciles de interpretar en su búsqueda de la salvación. Ejemplo de ello son los mosaicos que adornan la iglesia de Santa Maria Asunta de Torcello en Venecia, los frescos del monasterio de Santa Maria del Mur en la comarca Pallars Jussá de Lérida o los de la iglesia de Santa Eulalia en Aguilar de Campoo.

Hablando de la posible influencia recibida por el cómic de la Edad Media, no podíamos olvidar el tapiz de Bayeux del siglo XI que relata mediante una sucesión de imágenes con inscripciones en latín, la conquista de Inglaterra por los normandos. Pese a no tener viñetas, esta obra es considerada por algunos como el primer cómic de la historia. También podemos mencionar las Cántigas de Santa María, en la que se distribuyen las miniaturas a través de viñetas o el Códice del Siglo X conocido como Beato de Tábara, en este destacaremos una miniatura, La torre del monasterio, en la que vemos una ilustración de un edificio sin fachada, lo que da la oportunidad de ver los que pasa en cada estancia, sistema parecido al que mucho años después utilizaría Francisco Ibáñez en 13, Rue del Percebe. Para finalizar, comentar que en el Siglo XVIII se publican una serie de estampas llamadas Aleluyas que se distribuían en viñetas y tenían texto al pie de la imagen.

En 1967 se realizó la primera exposición en torno al cómic y su orígen, ‘Bande dessinée et Figuration narrative’, en el Louvre. Más recientemente en 2018 la Biblioteca Nacional realizó la exposición ‘¡Beatos, Mecachis y Percebes! Miles de años de tebeos en la Biblioteca Nacional’.  Como podemos ver es un tema extenso que da para muchas reflexiones, y vosotros, ¿dónde creéis que se encuentra el origen del cómic?

 
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