Manuscritos de Louis-Lucien Bonaparte

Imprimir

Louis-Lucien Bonaparte (1813-1891), tuvo una singular importancia en el estudio científico del euskera. Gran viajero y estudioso de las lenguas europeas, hablaba y escribía en italiano, francés, inglés, castellano y euskera. De hecho, dedicó a esta última lengua lo más importante de su trabajo y recursos económicos.

Aunque vivía en Londres, viajó por nuestro país hasta en cinco ocasiones para realizar estudios de campo en torno al euskera. Un  amplio grupo de colaboradores locales le permitieron definir su conocido mapa de delimitación de dialectos, el cual se ha mantenido vigente hasta finales del siglo XX y es fiel exponente de la presencia de esta lengua en 1868. Ello sin olvidar sus trabajos en torno al verbo vasco y las traducciones que promovió y financió.

Sin duda en estos viajes tuvo que ver   Antoine d'Abbadie (1810-1897), irlandés de padre suletino, con quien coincidió como profesor en Oxford. Entre ambos reunieron las mejores bibliotecas de fondo vasco de su tiempo:  la de Abbadie terminó en la Biblioteca Nacional de Paris y la que nos ocupa, dedicada al estudio científico de los dialectos europeos, finalizó en  Chicago.

Cuando falleció, Bonaparte había dejado una amplia colección de manuscritos, tanto suyos como de sus colaboradores, en Londres.  Su viuda, de origen vasco, Clemence Richard Grandmontaigne, cuñada de Claudio Otaegui, colaborador de Zegama, y a su vez correctora de textos en euskera, decidió vender lo que conservaba de la biblioteca. Para ello, encomendó al bibliógrafo Victor Collins la tarea de  realizar un catálogo previo. Collins recabó la ayuda de Resurrección María de Azkue para diferenciar los dialectos vascos.

Finalmente, en 1896 se materializó la venta de lo que quedaba de la biblioteca a H.S Nichols, quien a su vez en junio de 1901 la vendió a la Newberry Library de Chicago.

Pero Azkue, impresionado por el fondo, intentó recuperar al menos los manuscritos, para lo que se puso en contacto con el entonces embajador en Londres, Fermin Lasala, Duque de Mandas, quien a su vez logró el compromiso de compra de las Diputaciones de Gipuzkoa, Bizkaia y Navarra, que los adquirieron en 1904.

El fondo se distribuyó en tres lotes de documentos equitativos, uno para cada Diputación Foral, teniendo en cuenta las lenguas y dialectos de los mismos.

En la biblioteca de KOLDO MITXELENA Kulturunea se pueden consultar los documentos del fondo que correspondieron a Gipuzkoa y en los últimos meses también están accesibles en línea los relativos al euskera que se van digitalizando.