Sagrado – Profano – Vicente Ameztoy

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Los Santos son confrontados a obras anteriores, en las que, bajo supuestos iconográficos y estéticos muy personales, se sacralizan mitos mundanos.

Vicente Ameztoy ha pintado este Santoral de Remelluri desde una distancia laica y agnóstica. Secular, al fin y al cabo. Santoral sin aureola – salvo el San Vicente-, y excéntrico respecto a la tradición cristiana y a sus modelos de representación homogénicos. Pero estas imágenes de San Esteban, San Vicente, San Cristobal, San Ginés, Santa Eulalia y Santa Sabina no son refractarias a una recepción religiosa o, en un sentido más amplio, espiritual. Permiten una recepción múltiple, devota o cultural.

Si alguna posición sacra evocan estas obras, lo hacen desde una posición ambivalente y vulnerable, receptiva a las paradojas del sentido. La copresencia de atributos temporales diversos, el efecto de suspensión que tienen esas figuras, su localización en un paisaje que evoca el propio entorno de Remelluri, y los rostros que representan a personas próximas al pintor: todo ello, entre otras cosas, contribuye a la enunciación de un ámbito significante que media entre referentes religiosos o seculares. Esa es una impronta hereje, que permite elegir lecturas e interpretaciones ya no sujetas a dogmas, que portan estas magníficas pinturas. De ahí que adquiera este santoral un carácter apócrifo, pero no en el sentido de falso sino en el de fabuloso y no “auténtico” respecto al canon.