Frente a la oscuridad

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La modernidad tiene muchas caras. A lo largo del siglo XIX, a la par que las revoluciones económicas, sociales y políticas, se va a ir imponiendo una nueva percepción: la vida humana adquiere mayor valor. El hombre consigue vivir más, consigue vivir mejor, la fotografía hace que su imagen -su verdadera imagen, no la ficción de un artista- se prolongue más allá de su vida.

El optimismo se apodera de él. Ha multiplicado su capacidad de matar, pero también la de sanar y vivir. No será fácil; a veces la ciencia se guía por la intuición y el prejuicio; la difusión de la información choca con los intereses del poder. Las guerras evidenciaron mejor que nada los contradictorios sentimientos de una nueva sensibilidad.