José Llanos

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Hay una tendencia constante en la obra de José Llanos (Tolosa, 1948), que se expresa regularmente desde sus primeras manipulaciones sobre lienzos y bastidores rotos, hasta las pinturas cargadas de grietas procedentes de sus recreaciones de frescos de la antigüedad. Es el pulso constante de la reconstrucción, de la creación y su ruptura, el complejo equilibrio de la obra que parte de sus propias cenizas, y que se muestra en nuevos escenarios. Es un recorrido sanguíneo que atraviesa transversalmente las diferentes etapas y creaciones de este autor, preocupado por la reconstrucción del tiempo, por la concepción de la memoria como un contenedor de continuidad en el que todo fluye y poco permanece.

Lo verdaderamente sorprendente es que esta pulsión recurrente y, de alguna manera, articuladora de las fuerzas ocultas de sus obras, se muestra ya con ejemplar clarividencia en sus primeros trabajos.

Juan Pablo Huércanos