Laura Esteve -El croquis en la mirada

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Si nada sobra en el mundo, nada tiene que sobrar en la obra. Un pincel de mercurio ante un termómetro de color. Un objetivo es cualquier cosa que se plantee seriamente, todo croquis tiene un fin, un plan que guía la masacre plástica expandida entre el terreno conceptual y cualquier mancha roja, cómoda y despistada, raptada por la estrategia, el método y la técnica para ser corrompida.

Estoy frente a uno de sus cuadros, viajo a un tiempo lejano, los azules se solapan sin discutir, en otoño, en el verano privado del recuerdo, al final del calor desértico, amarillo lunar y solitario, enganchada a una serenidad tan sabia que me es ajena y me seduce sin descanso, rodeando a Grecia, formada en busto y con seguridad humana, con la certeza de tener siempre la confusión enmarcada, sin extravagancias estáticas, ocho notas, tranquilas y estructuradas, las tiene siempre de fondo, me digo, son su primer plano y la espesa gota de color que hay en la izquierda, y me alejo un poco, ése es el medio para gritar sin hacer ruido y vivir en armonía.

Fuera del marco, los objetivos son otros.

Jule Goikoetxea


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