Pura sangre

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Esta exposición recorre varios años y el espacio propuesto se presenta como un espacio a invadir, incluso a ocultar. Lo que normalmente se llena de obras se tapará con una pieza dura y misteriosa que simula un contenedor. El contenedor de todos estos años transformado en pieza flotante, casi ciega, llena de tiempo y sangre. Solo un fragmento, de él, se abre resbalándose sobre un eje. La pieza se ilumina por debajo para separarla del suelo y que inicie el vuelo. A los lados vitrinas vacías, silenciosas. Mirando el despegue de estos años para dejar lugar a los próximos.