Iturralde eta beste bidaiak

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La exposición está dividida en tres espacios y pretende transmitir distintos conceptos del tiempo. Con este objetivo, mezcla obra gráfica, audiovisual y una instalación que ocupan distintos lugares del centro cultural.

La exposición comienza en el acceso al Koldo Mitxelena, en la planta baja. Donezar ha instalado aquí un ficticio cuaderno de viaje, que perteneció al cartógrafo y navegante guipuzcoano Pedro de Iturralde. Se trata de veinte páginas y 17 imágenes que van acompañadas por textos del escritor Jorge Luis Borges acerca del paso del tiempo. El cuaderno de viaje se completa con varios gorros creados por el autor y que, supuestamente, pertenecieron a los marinos de la expedición del navegante.

Una de las obras de la exposición Iturralde eta beste bidaiak Un segundo espacio, situado en las escaleras de acceso, muestra una simulación de un viaje interplanetario a través de un vídeo creado por Donezar específicamente para este punto del recorrido. Se trata de textos que aparecen y desaparecen proyectados contra la escalera. “Son dos proyectores, que muestran lo mismo a distinto tiempo y la diagonal de la escalera rompe las imágenes”, apunta el autor. Este segundo viaje pretende, a su juicio, “salir de las limitaciones que supone hacer un cuaderno”.

La última parte de la muestra se expone en la Ganbara. Se trata de una instalación que simula unas ruinas. “Vuelve a ser el paso del tiempo”, dice el autor. A esta creación se unen dos series de fotografías. La primera de ellas, titulada Nunca digas que es un sueño, hace referencia a un lugar que estuvo habitado y que está ahora en estado ruinoso. La segunda, Ni caminos ni barcos para ti, es la deconstrucción de un antiguo paraíso.

Pedro de Iturralde

En 1998, durante la restauración del ayuntamiento de Lizartza se encontraron documentos e ilustraciones que supuestamente pertenecieron a Pedro de Iturralde, nacido en 1469, vecino de la villa, cartógrafo y navegante.

Como se recoge en la Capitulación archivada en el Instituto de Historia de la Navegación (Indias Occidentales) de Lisboa.Pedro de Iturralde tomó parte en la expedición que el año 1489 partió del puerto de Cascais, Portugal, al mando de Alquino da Silva con el fin de reconocer y cartografiar las tierras y caladeros que al Norte del Océano Atlántico recorrían pescadores del Golfo de Vizcaya, de lo cual Iturralde, por ser vecino de estas tierras, debía tener algún conocimiento.

Esta expedición guardaba un acuerdo secreto por el que se instaba a Alquino da Silva, piloto mayor, a continuar su exploración rumbo Oeste y en el caso de encontrar nuevas tierras, tomar datos y emplazamientos para el uso exclusivo de la corona portuguesa.

En Febrero de 1489, las naves Virgen de Coimbra y Vilanova de Gaia, zarparon rumbo Noroeste.

A la altura de Fisterra, tras marcar un fuente temporal, y con el fin de reparar las naves, se vieron obligados a cambiar de rumbo.Posiblemente, fue por mediación de Iturralde que arribaron a los astilleros de Lizartza comunicados con el Cantábrico por el entonces navegable río Araxes.

Arreglados los daños, partieron de nuevo rumbo Norte, llegando hasta Islandia, según se sabe por una carta fechada el 21 de Abril que forma parte del archivo de Lisboa. Nunca se volvió a tener más noticias de esta expedición dándose por desaparecida al año siguiente así como a toda su tripulación.

El hallazgo de esta documentación viene a demostrar que la expedición continuó, hizo tierra al Oeste en latitud 45º Norte, 69º longitud Oeste, tuvo contacto con habitantes de estas tierras alguno de ellos europeos y posteriormente, según un esbozo de mapa que se encuentra junto a estas imágenes, costeando tierra rumbo Suroeste debieron aproximarse hasta lo que hoy se conoce como la bahía de Fundy, lugar a partir del cual acaban los datos de la documentación.

Debió Pedro de Iturralde regresar a su tierra o al menos esto es lo que nos hace creer la documentación encontrada en el archivo municipal de Lizartza.