Javier Balda. Maiztasunak / Frecuencias

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Tiempo y límite de las imágenes.

En un particular proceso de pugna con el tiempo, las imágenes y su representación, de reubicación constante de sensaciones y de una personal “incertidumbre persistente” (con permiso de Gerard Richter), surge en la apropiación fragmentaria de imágenes preexistentes -propias y ajenas-, un procedimiento para aceptar una cierta orfandad visual, cuando lo sabido deja de resultar válido y algo nuevo o distinto no acaba de consolidarse. No es casual entonces regenerar un imaginario propio en el encontrismo y la manipulación de publicaciones de moda, arquitectura, diseño y consumo. Neutralizada, momentáneamente, la pulsión de la pintura; la materia que deja huella.

Esta actitud expectante y descreída, se apropia de lo fotográfico y lo pictórico, sin sus valores convencionales, como un cúmulo de estratos, sedimentaciones y fragmentos que conjugan nuevos espacios y significados sincopados. En este complejo juego de collages, aflora un almacenaje gráfico de influencias y aprendizajes, una irrealidad deudora de la abstracción y del cuestionamiento de las imágenes. Estos collages, en un efecto cinético, también se desplazan a imágenes en movimiento grabadas como acción de andar y transportarse en recorridos y estructuras urbanas. Capturas de movimientos descontextualizados que generan un campo visual de frecuencias y relaciones aleatorias, de tramas que se interrumpen y se intercalan en un trayecto errático, con ciertas dosis hipnóticas.

Gran parte de las ideas del arte proceden de un tiempo anterior, de una visión de algo que hay antes. Entre esa visión de lo anterior y el estímulo de la búsqueda, se cuela la repetición melancólica de lo no hecho, de lo que quiso ser, en la que el artista ahora, inconscientemente, tan solo intenta reconstruir algo de su pasado.

EXPOSICIÓN
Ganbara, 3ª planta
2018/09/13 – 2018/11/10
De martes a sábado
11:00-14:00 / 16:00-20:00

Festivos cerrado