Letters from Europe. Cartas desde Europa

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Johann Rousselot, 2011

 

2011.09.23 - 2011.10.08
Comisarios: Lola Mac Dougall, Nikhil Padgaonkar

Esta exposición es parte del proyecto Neskak Gora, co-financiado por la Comisión Europea y su programa Daphne. Los ensayos fotográficos que aquí se presentan muestran las vidas de chicas inmigrantes de segunda generación en seis países europeos: Dinamarca, España, Francia, Holanda, Italia y Reino Unido.

Este grupo de países se caracteriza no sólo por su notable diversidad económica y cultural, sino también por las diferencias en las políticas legales y sociales entre ellos. Y sin embargo, las fotografías logran transmitir ciertos rasgos característicos de todas las protagonistas: una cierta inquietud e incertidumbre, resultado de la necesidad de enfrentar el mundo en sus propios términos. Esta circunstancia, que es un reto para cualquier adolescente, resulta especialmente ardua para quienes proceden de culturas donde la intimidad es estrechamente custodiada, con limitaciones a las interacciones sociales fuera de la familia o comunidad.

La adolescencia es también una etapa de aguda conciencia de quienes somos, y por eso, en cada una de las historias presentadas hubo un intenso trabajo preparatorio por parte de las y los fotógrafos para desarrollar una relación con las protagonistas de los ensayos, para ganarse su confianza y para decidir los términos en que iban a ser representadas. En este sentido, puede decirse que estas fotografías son el resultado de la estrecha colaboración entre quienes las realizan y las retratadas. Junto a la multiplicidad de situaciones personales de las protagonistas, también son apreciables las diferencias estilísticas de los fotógrafos. Esta variedad afecta al tratamiento del color, pasando del blanco y negro de Carsten Snejbjerg a las tonalidades pastel de NicolòDegiorgis o a los tonos brillantes de Peter Dench, Johann Rousselot o BoudewijnBollman y es asimismo visible en el posicionamiento del fotógrafo, que puede adoptar una actitud pretendidamente desinteresada –casi como si de una cámara oculta se tratara- o convertirse con su presencia en un elemento imprescindible de la propia fotografía, como por ejemplo en los estilizados retratos de Marta Soul, en los que uno siente la complicidad de la fotógrafa con las retratadas.

Otra de las reflexiones que estos trabajos provocan es la importancia de la geografía: las calles, los puertos, los jardines, los edificios son parte integral de la identidad de estas europeas de segunda generación. El entorno opera aquí no como un decorado en el que se desarrollan sus vidas, sino como algo que es parte de la vida misma. En ocasiones se nos invita a observar estos lugares vacíos, completamente desprovistos de gente. ¿Es la geografía una forma de destino? Para las hijas de la inmigración,no es esta una pregunta trivial, sino el estribillo de toda una vida.

Los fotógrafos nos hablan de las obras que  presentan en el exposición:

PETER DENCH:
Southall es un barrio a las afueras de Londres con una de las mayores concentraciones de personas de Asia del sur fuera del sub-continente indio. En pleno centro se encuentra el Instituto Villiers, conocido por su gran diversidad étnica, siendo las comunidades india,  paquistaní y somalí las de mayor presencia. RobynKullar (15 años),cuya familia proviene de la India y LaibaAbbassi (15 años), cuya familia procede de Paquistán, son estudiantes de este instituto y han pasado todas sus vidas en Southall. A pesar de las diferencias religiosas (Robyn viene de una familia sikh, mientras que la de Laiba es musulmana), ellas dicen tener una amistad muy estrecha.

NICOLÒ DEGIORGIS:
Mazara del Vallo, perteneciente a la provincia de Trapani en el sudoeste siciliano, es el centro de pesca más importante de Italia. En los años 60 del pasado siglo, el descenso en el número de pescadores italianos provocó la llegada de inmigrantes tunecinos. Muchos de ellos esperaban conseguir beneficios económicos a corto plazo y regresar rápidamente a Túnez, pero finalmente se quedaron. Ya en los 80, su número aumentó significativamente debido a las políticas de reunificación familiar. La comunidad tunecina se instaló en el centro histórico, elkasba, que había sido abandonado tras el terremoto de 1981. La mayoría de los niños y de las niñas tunecinas de Mazara asisten a la escuela tunecina, lo cual les permitiría una eventual continuación de sus estudios en caso de que decidieran regresar a los países de origen. Los estudios son fundamentalmente en árabe y no existe un sistema de reconocimiento por parte del sistema educativo italiano, haciendo la transición a la escuela italiana prácticamente imposible, y contribuyendo a la marginación de los niños y las niñas tunecinas de segunda generación en la ciudad.

JOHANN ROUSSELOT:
La inmigración del sur de Asia es la gran desconocida en la sociedad francesa. Estas fotografías nos muestran una de sus comunidades, la de los sikhs, que se instalaron en Francia en los ochenta del pasado siglo y cuya situación sigue siendo precaria fundamentalmente por la irregularidad de su status legal. Los estrechos vínculos comunitarios funcionan casi como una estrategia de supervivencia, pues algunos de sus miembros no dominan el francés, carecen de estudios y tienen poco conocimiento del país de acogida. Las mujeres han ocupado tradicionalmente un lugar secundario en el proceso migratorio, y generalmente llegan a Francia para acompañar a sus maridos o padres, aunque ahora asistimos al inicio de la segunda generación de sikhs, que ya nacieron y recibieron educación en Francia. Sus familias aspiran a su triunfo académico al tiempo que conservan los valores familiares tradicionales, y los matrimonios concertados continúan siendo una práctica habitual. Estas fotografías demuestran las expectativas a menudo contradictorias que se depositan sobre las nuevas chicas sikh francesas.

BOUDEWIJN BOLLMAN:
La comunidad marroquí es una de las comunidades inmigrantes más grandes de Holanda, estableciéndose las primeras hace más de cincuenta años. No es raro, por tanto, encontrarse con personas holandesas de origen marroquí de segunda o incluso tercera generación, sobretodo en las grandes ciudades. A pesar de este largo periodo de interacción, mucha inmigración marroquí se encuentra en los márgenes de la sociedad holandesa, viviendo en barrios relegados, con altas tasas de abandono escolar y desempleo. El asesinato de Theo Van Gogh y el aumento de la retórica xenófoba ha supuesto un reto todavía mayor a su integración en los años recientes y ha hecho más difícil para las chicas de origen marroquí encontrar oportunidades para afirmar su propia herencia. Sin embargo, como estas fotografías sugieren, muchas han sido capaces de labrarse un futuro profesional y demostrar que una plena participación en la sociedad holandesa y la afirmación de su identidad como inmigrantes no son procesos contradictorios.

CARSTEN SNEJBJERG:
MadeehaMemood tiene dieciocho años y vive en Copenhague, donde nació en el seno de una familia paquistaní. Se está preparando para el acceso a la universidad a la vez que trabaja a tiempo parcial. Su madre está siguiendo un tratamiento de diálisis debido a un fallo renal. Su padre es conductor de taxi. Maheeda tiene dos hermanas pequeñas, Duwa (14 años) y Neelum (16 años). Tanto su padre como su hermana pequeña se definen como musulmanes, mientras que Maheeda y su hermana Neelum prefieren considerarse ateas. Sus padres están separados. Ella vive con su madre en Noerrebro, un barrio de Copenhague con notable diversidad étnica. Cuando tuvo que elegir instituto, se inclinó por uno fuera de la ciudad, precisamente porque quería evitar estudiar con gente de su propio barrio. Ahora planea dejar la casa familiar para seguir sus estudios universitarios, algo poco habitual entre la comunidad paquistaní danesa, donde la mayoría de las chicas vive con sus padres hasta su boda.

MARTA SOUL:
Estas fotografías retratan tres residentes de Madrid. Maya (21 años),que es de origen indio, Amina (21 años) y Sakina (18 años), estas últimas de origen marroquí. Las tres tienen gran interés en la literatura, y sus estudios universitarios se centran en interpretación y filología. La vida universitaria ha sido como una revelación para todas ellas. Para Maya, le abrió las puertas a la cultura alemana, que descubrió cuando fue becaria Erasmus en este país. A Sakina le ofrece la posibilidad de trabajar como profesora tanto en España como en países árabes, por los que espera poder moverse libremente. A Amina este encuentro con la universidad le ha provocado un apetito por la cultura árabe clásica, al tiempo que impulsado su compromiso con los movimientos juveniles que abogan por el cambio político en el mundo árabe. De hecho, todos los ensayos tienen fotografías tomadas en el campus universitario, demostrando la centralidad de la universidad en sus vidas.

    

 

 

 

Marta Soul. 2011

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Horario de la exposición: