XL certamen de artistas noveles

Imprimir

8/5/2003 - 21/6/2003


Artistas: Aiert Alonso, Beñat Arregi, Judas Arrieta, Asier Arsuaga, David Civico, Sandra Cuesta, Aitor Espie, Ainara Garcia, Esperanza Garcia, Miren Gonzalez, Iñaki Gracenea, Oihana Herce/Izaskun Alvarez, Pablo Ibarbia, Edorta Langara, Mikel Louvelli, Jon Mantzisidor, Ibai Maritxalar, Olaia Miranda, Izibene Oñederra, Xabier Ubeda, Nerea Zapirain
Textos: Ismael Manterola

 

1er premio: Iñaki Gracenea, S. T., 2002.

2º premio:  Ainara García , Gender projeckt / Proyecto de género.

Mención del jurado: Edorta Langara



En recuerdo de Jorge Oteiza ganador del primer premio de escultura en el Certamen de Artistas Noveles de Gipuzkoa en 1931 y 1933.

Gipuzkoa XL

La primera conclusión general que podemos extraer al ver la exposición de Artistas Noveles es la supremacía de las obras de arte basadas en lo que se ha llamado “nuevas tecnologías” (aunque hoy en día no sean tan nuevas). La presencia de la pintura continúa fuerte (aunque sea de otro modo) pero han llegado hasta nuestros jóvenes las tendencias que imperaban en el mundo del arte desde hacía tiempo y que sin embargo, no eran tan habituales entre las propuestas de Noveles. El vídeo, la fotografía y las “nuevas” tecnologías (el llamado net art por ejemplo) han predominado en la edición de este año, aunque ya desde hace tiempo eran elementos usuales entre los artistas, principalmente entre los jóvenes, como todos sabemos. Así, entre las obras de los 20 artistas seleccionados, hay seis vídeos, tres fotografías y una obra realizada por ordenador, exactamente la mitad de las presentes en la exposición.

Otro tópico muy repetido en los últimos años ha sido el aumento de instalaciones, y aunque al principio parecía una vía abierta por la escultura, no ocurre esto entre nosotros. La pintura ha llenado el lugar que antes ocupaba la escultura en su relación con el espacio o en su capacidad de reflexionar sobre el espacio, ya que, observando la exposición, se ve que la mayoría de los trabajos de pintura presentados, están “expandidos en el espacio”.

Además, pocas de las obras planas, situadas contra la pared o colgadas de ella son pintura. La imagen reutilizada o las imágenes manipuladas han ocupado el espacio de la pintura o estudian los problemas que tradicionalmente han sido tratados por aquella.

La escultura, al parecer, ha vuelto a su sitio después de estar durante años dispersa en el espacio. No quiero decir que las esculturas que vemos aquí hayan emprendido una vuelta atrás, pero sí que juegan con gran libertad con el volumen y con el espacio que les rodea, sin necesidad de fragmentarse o expandirse por el espacio.

Por último, es notable la escasez de propuestas, acciones y concepciones experimentales, aunque es sabido que los certámenes no son el mejor medio para la difusión de propuestas de este tipo. Entre las obras seleccionadas solo hay una obra que se construye en el espacio y en la realidad y que va cambiando a medida que pasa el tiempo. Junto a ella, otra acción o performance aislada.

Profundizando algo más ¿De qué hablan los artistas jóvenes? ¿Cuáles son sus preocupaciones? Yo creo que los artistas jóvenes de Gipuzkoa tratan de los problemas presentes en el arte de los últimos años.

Por una parte, vemos en algunas obras la reflexión sobre la función del artista y del arte, por ejemplo en las obras de Jon Mantzisidor, Judas Arrieta, Edorta Langara, Nerea Zapirain y Olaia Miranda.

Esta última habla también sobre los espacios del arte. Así mismo, David Civico nos ofrece una transformación del espacio. Podemos ver una reflexión crítica sobre el espacio urbano real en el vídeo de Mikel Louvelli; por su parte Aitor Espie crea lugares imaginarios tomando los patrones de ropa como mapas. Beñat Arregi, en cambio, nos enfrenta a pasajes casi impredecibles del espacio común.

El espacio representado por Sandra Cuesta es totalmente diferente ya que por medio del cuerpo ocupa un lugar significativo. Sin embargo, a excepción de la serie de fotografías de Ainara García, el tema del cuerpo no aparece demasiado aunque haya sido usual en los últimos años. De la misma manera, la proyección de fotografías realizadas por Oihana Herce e Izaskun Alvarez es una reflexión sobre la imagen y la identidad de la mujer.

Los autores de los trabajos anteriores profundizan en las estructuras de la narración como es habitual en el arte de estos últimos años. Así, la pequeña historia visual contada por Pablo Ibarbia, Ainara García, Sandra Cuesta, Olaia Miranda, Asier Arsuaga, Nerea Zapirain, Esperanza García, Aiert Alonso y, por último, las estructuras repetitivas de Miren Gonzalez.

Eso nos lleva al tema de la realidad. En algunas obras vemos la intención (más que capacidad) que el arte tiene de moldear la realidad o, en algún caso aislado, las ganas de insertarse en la realidad: Olaia Miranda, Edorta Langara, Beñat Arregi, Ainara García, Aitor Espier, Xabier Ubeda, Mikel Louvelli, Asier Arsuaga, Ibai Maritxalar, Esperanza García y Jon Mantzisidor.

Pero no están conformes estos jóvenes con la realidad en la que viven y por eso añaden un componente crítico en la mayor parte de sus trabajos: Edorta Langara, Mikel Louvelli, Asier Arsuaga, Esperanza García, Jon Mantzisidor, Nerea Zapirain, Olaia Miranda, Aiert Alonso, Ainara García, Oihana Herce e Izaskun Alvarez, Beñat Arregi, Judas Arrieta, etc.

Por último, noto en algunos trabajos una reflexión más autónoma de los componentes del arte, por ejemplo, la búsqueda sobre los recursos de la pintura en el montaje de Izibene Oñederra, en la instalación de cuadros de Iñaki Grazenea, en las series de Miren Gonzalez y en el homenaje ofrecido por Ibai Maritxalar. Todos expresan la intención de ampliar los caminos a la pintura, sobre todo las ganas de ponerla en relación con el espacio, la intención de sacarla de ese marco autónomo en el que vive muchas veces para unirla con la realidad y con el espectador.

Es variado, por lo tanto, el mundo que nuestros jóvenes artistas nos presentan, las preguntas que nos hacen y los problemas que nos muestran. Son los problemas que nosotros mismos tenemos, no vienen a solucionar nada, pero sí a hablar sobre ellos por medio de imágenes, objetos, reflexiones, ideas o, por decirlo en pocas palabras, por medios artísticos. Está en nuestras manos escucharles y dar a esas voces la oportunidad de seguir adelante.