Un siglo de arte en los fondos de la Diputación Foral de Gipuzkoa

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5/11/1993 - 2/1/1994

Comisario: K6 Kultur Gestioa
Artistas:

Bonifacio Alfonso, Vicente Ameztoy, José Ramón Amondarain, José Ramón Anda, Carlos Añibarro, Juan José Aquerreta, Miren Arenzana, Amable Arias, Javier Arocena, Alberto Arrue, Ramiro Arrue, Aurelio Arteta, Txomin Badiola, Néstor Basterretxea, Aurora Bengoechea, Julio Beobide, Angel Cabanas, Marta Cárdenas, Gonzalo Chillida, José Díaz Bueno, Juan de Echevarría, Adrián Ferreño, Menchu Gal, Clara Gangutia, Alejandro Garmendia, Juan Luis Goenaga, José Gracenea, Anselmo Guinea, Prudencio Irazabal, Pello Irazu, Alejandrino Irureta, María Paz Jimenez, Jesús Mari Lazkano, Nicolás de Lekuona, Eduardo López, Ascensio Martiarena, Remigio Mendiburu, Gaspar Montes Iturrioz, Juan Luis Moraza, Lucio Muñoz, Andrés Nagel, Jorge Oteiza, Darío de Regoyos, Jesús Dick Rekalde, Rafael Ruíz Balerdi, Elías Salaverría, Carlos Sanz, José Antonio Sistiaga, Alejandro Tapia,Julián deTellaeche, José Mª de Ucelay, Ricardo Ugarte, Darío Urzay, Daniel Vázquez Díaz, Darío Villalba, Ramón de Zubiaurre, Valentín de Zubiaurre, Ignacio Zuloaga, José Miguel Zumalabe, José Luís Zumeta, Ramón Zurriarain.


Textos:

Maya Agiriano, Francisco Calvo Serraller, Javier Gonzalez de Durana, Adelina Moya, Pilar Mur, Ana Olaizola, Xabier Saenz de Gorbea, Francisco Javier San Martín, Ricardo Toja, Francisco Javier Usabiaga.





Con motivo de la inauguración de la Sala de Exposiclones de Koldo Mitxelena Kulturunea, la Diputación Foral de Gipuzkoa presenta una selección de los fondos artísticos que ha ido adquiriendo a lo largo de los años.

Las cuatro partes en las que se divide esta exposición nos presentan el panorama artístico del País Vasco, centrado en Gipuzkoa, desde principios de siglo hasta la actualidad. A través de los artistas representados y de los diferentes estilos artísticos que muestran sus obras, podemos descubrir una parte de nuestro Patrimonio Artístico.

Señas de identidad

El renacer económico que se produce en Euskadi a finales del siglo XIX propicia la aparición de una sociedad industrial y urbana con un espíritu liberal y progresista.

Este desarrollo urbano trae consigo un desarrollo cultural, así como la aparición de un floreciente mercado artístico. A principios del siglo XX, las actividades culturales se suceden: se crea la Asociación de Artistas Vascos, que organizará exposiciones de arte moderno: se realizan exposiciones internacionales de arte: se funda el Museo de Bellas Artes de Bilbao; se crea el concurso de artistas noveles en San Sebastián; se realizan publicaciones sobre el arte vasco: los artistas se forman en el extranjero. etc.

Junto a los géneros tradicionales, paisaje bodegón y retrato, aparece una pintura costumbrista o de anécdota local que exalta la vida rural y las costumbres populares y en la que se idealizan los personajes típicos del País Vasco: haserritarras, marineros, pescadores, etc. En este apartado podemos incluir las obras de Alejandrino Irureta Angel Cabanas Oteiza, Julian de Tellaeche, Ramón y Valentín de Zubiaurre, Alberto Arrue y Anselmo Guinea que muestran escenas costumbristas de exterior y que reflejan algunos aspectos de la vida cotidiana del País Vasco, con sus personajes y actividades.

El género histórico y religioso, escaso en el País Vasco, está representado con las pinturas de Elías Salaverría, Ignacio Zuloaga, Juan de Echevarría y Ascensio Martiarena. Son retratos que intentan captar la psicología de los personajes representados. Los dos primeros lo hacen con un estilo clásico y académico: Echevarria y Martiarena: in11uenciado, por las corrientes post- impresionistas.

El realismo de la escultura de Julio Beobide refleja un estado de ánimo y una espiritualidad a través de las formas puras talladas en la madera. Darío de Regoyos, influenciado por el impresionismo, nos muestra con una visión personal del color un paisaje plácido.

Renovación

La década de los años 30, interrumpida por la guerra civil, es fundamental para el desarrollo artístico posterior. La vida artística se inicia con los hombres que ya habían obtenido reconocimiento en el período de la anteguerra y son el nexo de unión con la generación de artistas nacidos a principios del siglo XX.

Se establece una relación entre el arte vasco y las vanguardias históricas europeas y se da paso a nuevos estilos que influirán en las décadas posteriores.

Se crean asociaciones artísticas en Vizcaya y Gipuzkoa en 1945 y 1948 respectivamente, los artistas vascos participan en las Bienales Hispanoamericanas; se convocan los concursos de pintura y escultura para la basílica de Aránzazu: comienza de nuevo el éxodo de los artistas hacia Europa.

Entre los artistas representados en este apartado podemos citar los que continúan con una temática vasca pero alejándose del anecdotismo: Daniel Vázquez Díaz, Gaspar Montes Iturrioz, Aurelio Arteta, Jose Miguel Zumalabe y Ramiro Arrue lo hacen con claras influencias post-impresionistas. José Díaz Bueno se ciñe al más puro realismo para retratar la fisonomía de un joven vasco.

Juan Luis Goenaga, con figuras y objetos claramente reconocibles los dos primeros y casi invisibles por el tratamiento matérico en la obra del último; la influencia surrealista en la obras de Vicente Ameztoy y de Ricardo Ugarte, con influencias constructivistas e influído por Oteiza, incorpora el vacío a su composición modular cúbica.

Andrés Nagel nos presenta una escultura coloreada. Los diferentes planos en los que se desarrolla la acción dan volumen a este relieve mitológico y expresionista.

Jose Ramon Anda nos hace penetrar en la vida cotidiana de los objetos, del mobiliario, aislándolo de su contexto y convirtiéndolo en un objeto escultórico.

Nuevos lenguajes artísticos

La sucesión de movimientos artísticos que se produce a nivel internacional, se manifiesta también entre los artistas vascos. Esta integración se ve facilitada gracias a la inmediatez de la información. Se produce una dinamización de la actividad artística: gran número de graduados en la Escuela de Bellas Artes irrumpen en el mercado, los museos se interesan por el arte joven, las instituciones públicas y privadas convocan periódicamente concursos y becas y organizan exposiciones.

Todas estas iniciativas permiten a los artistas jóvenes formarse y dar a conocer sus trabajos. En este apartado se presenta la obra de la última década que se caracteriza por la pluralidad y diversidad de propuestas estéticas. Aunque en la pintura coexisten diferentes lenguajes expresivos, el panorama de la escultura es particularmente rico en experiencias.

Darío Urzay presenta una obra totalmente abstracta: la repetición de un gesto realizado con una pincelada transparente. Eduardo López con una gran diversidad de imágenes evocadoras, nos ofrece datos e informaciones con referencia a vivencias personales.

Alejandro Garmendia se inspira en imágenes que representan paisajes para realizar los suyos, en los que incluye materiales de diversas calidades. La obra de Jose Ramón Amondarain se situa entre la pintura y la escultura y ofrece diferentes visiones, dependiendo del lugar que elija el espectador para observarla.

Las esculturas de Pello Irazu y de Txomin Badiola denotan una clara influencia ni minimal en sus construcciones geométricas, pero mientras el primero incorpora el color: en el segundo se advierte una presencia humana ausente en las aperturas bloqueadas y espacios cerrados. La obra de Dick Rekalde se presenta con aspecto de maqueta y ofrece una visión imaginaria de un espacio para vivir.

La instalación de Juan Luis Moraza tiene una gran carga conceptual y, tomando como tema el cuerpo de la mujer, se presenta como una reflexión e interpretación de los mitos y de la religión. Miren Arenzana, incluyendo materiales modernos y colores brillantes, nos presenta un objeto que podría formar parte de un mobiliario futurista.